Para ventilar los aires (un rato) de la letra dictatorial de quién suele escribir en este espacio, presento un pequeño cuento, de un pequeño personaje, de una gran personalidad que esperemos sea acorde a su talento narrativo y, a la vez, sea de su agrado estimado lector. Ahora, lo invito a leer:
Recién impreso
Rubén solía levantarse temprano los fines de semana. A eso de las ocho ya estaba en la calle elongando un poco para realizar su habitual trote matutino.
Hoy llego hasta la virgen. -se dijo a si mismo- Si total salí temprano y pa cuando llegue van a estar todos recién despertando.
Así comenzó su recorrido rumbo arriba del Cerro San Cristóbal, entre autos que subían y bajaban y decenas de ciclistas y corredores que disimulaban su edad mediante disfraces ad hoc y posturas pseudo profesionales.
Esta actividad realmente lo revitalizaba. “Nada mejor que escapar de los escritorios y de las tenidas formales exageradas comenzando el fin de semana quemando calorías y botando el estrés acumulado”, decía.
Al llegar frente a la imponente estatua de la (santísima) Virgen María decidió darse un descanso. Tenía buena vista y se encontraba a un par de metros del supuesto mejor vendedor de mote con huesillos de la capital. Mmmm, refrescante, pensó.
Ya con las energías de vuelta decidió emprender el camino de regreso. Cerca de donde se encuentra ubicado el jardín japonés comenzó a escuchar ruidos y sirenas a la distancia.
¿Será un viejo que no se la pudo y terminó con un ataque al corazón? Se preguntó.
Al llegar abajo interrogó a uno de los porteros de la entrada acerca de lo ocurrido, solo para salir de las dudas.
-Un viejo e mierda que parece que empujo a un cabrito chico a la jaula de los leones en el zoológico, le dijo el viejo.
-Pero eso es horrible, dijo Rubén. ¿Sabe la razón?
-Lo que alcancé a escuchar fue que habían realizado un descubrimiento con los osos polares.
-Y eso que tiene que ver, respondió.
-Fue lo que escuché le dijo el portero.
Ya camino a su casa, Rubén solo pensaba en lo torcido que estaba el mundo y en la tontería que había escuchado de la boca del portero.
Al llegar a su propiedad, entró a la cocina, se preparó unas tostadas, tomó el diario y fue a su pieza. Para su sorpresa, ya todos los niños estaban despiertos y acurrucados en su cama peleando por el control remoto del televisor.
-¿Como estuvo el ejercicio?
-Bien, pero la mañana fue bastante extraña.
-Descansa y lee tu diario.
-Con este ruido es imposible.
-¡Niños, cállense!. Dejen a su papá leer el diario tranquilo. ¿Hay alguna noticia que importe mi amor?
-Nada.
-¿Qué pasó con el dinosaurio del Mapocho?
-Se murió parece.
Matías Charlín, 2010
jueves, 21 de octubre de 2010
martes, 19 de octubre de 2010
Cuatro estaciones
CUATRO ESTACIONES
I.
La vieja de vestido negro,
maniobra su filosa tijera
y la lista interminable
sujetos
aferrados al papel
sabrá ella cuando se corta uno de esos hilos.
Y el hilo
no se pierde solitario.
Se le resquebraja el ánima
a la familia unida
o al quiltro de orejas gachas,
cuando cae la más linda de sus niñas
y el más ermitaño vagabundo.
Filosa noticia
acuchilla
lloran los poros desde los huesos.
No hay nombre para los padres que perdieron un
retoño
ni para la cruz que se carga después de tamaña
derrota.
Lo sabe el viudo
la
huérfana
que la mierda se come fría
y se traga lentamente.
Maldita llamada,
qué daríamos por no contestarla.
cuánto supurará y arderá
la costra en esa herida.
II.
Pegados al asa los dedos
tiesos los nudillos
y el paso:
uno dos.
La
lágrima estalla en el piso
ácido humo de velas
bancas de madera,
los lutos sentados
con sus corbatas
zapatos lustrados
y sus
vestidos lóbregos.
El crucificado observa desde la muralla.
Cielo
dice el clérigo
el abrigo del amigo un pésame
y por el pasillo de lloronas otra vez los
tacones:
uno dos.
Depositan la madera,
la flor cortada de raíz
en la limusina a la que ninguna estrella quiso
subir.
Después,
la fila de intermitentes
a la pradera dirige su valle de lágrimas.
III.
Uno dos, uno dos
los tacones musicales en el cemento
acompañan
la sinfonía
Ave Marías de pañuelitos desechables
Padre Nuestros de mocos aguachentos
Y mastican todo con unas Glorias saladas
La
carroza de pétalos coloridos
recorre la calles y avenidas
y los lutos tras de ella
van rumiando su amargura.
La niña con un alba rosa en la derecha,
aferrada la izquierda a la madre ahogada en
dolor.
Los vecinos saludan
con
lirios y molinetes bailarines
esperan a un nuevo inquilino.
Corean al unísono:
“Polvo eres y en polvo te convertirás”.
IV.
No hay hilo que remiende los jirones.
El caminar del calendario
cicatriza la erosión.
Confiará en sus plegarias
en la pastilla de la mañana
para vencer (o empatarle)
a la pesada sabana
y levantarse como un Lázaro ojeroso.
Abraza la memoria
el collage de años dorados
el aleteo de cada mariposa,
esperando ser protagonista
de las cuatro estaciones.
Coco, original 2010
editado: 2020
viernes, 10 de septiembre de 2010
Retrato después de almuerzo (o después de la una)
Me he sentado en el pasto,
hierba amarilla calcinada.
La verdosa sombra
de los árboles calvos
está mojada y barrosa.
Alimentos en cajas son plastificados,
ondeados en micros.
Juguetes metálicos, colillas con rouge
ladridos de ladrillo
cacareos y chismografías
De cueros chaquetas
lanas bordadas y guitarras cuadrillé
boinas de versos alternativos
mapas de letras corcheteadas
y silba la fotocopiadora trabajólica.
Montañas tamaño carta y oficio
anaqueles analfabetos
bolsas de humo reciclables.
Y el minutero avanza…
Esperando están las mesas
a las mochilas con piernas
a los ceñidos jeans con poto
a los tacones sonoros martillando las baldosas
a los escupos azules y verborreas voladoras
a las mentes esponjosas,devoradoras e inflamables.
Se escuchan murmullos de diapositivas inteligentes
puntos fugaces olvidados
enunciados bostezan deícticos
narradores voyeristas atrapados en cuadernos
y el lento correr del reloj de maicillo
Lazaro Valle Uneva, 2010
hierba amarilla calcinada.
La verdosa sombra
de los árboles calvos
está mojada y barrosa.
Alimentos en cajas son plastificados,
ondeados en micros.
Juguetes metálicos, colillas con rouge
ladridos de ladrillo
cacareos y chismografías
De cueros chaquetas
lanas bordadas y guitarras cuadrillé
boinas de versos alternativos
mapas de letras corcheteadas
y silba la fotocopiadora trabajólica.
Montañas tamaño carta y oficio
anaqueles analfabetos
bolsas de humo reciclables.
Y el minutero avanza…
Esperando están las mesas
a las mochilas con piernas
a los ceñidos jeans con poto
a los tacones sonoros martillando las baldosas
a los escupos azules y verborreas voladoras
a las mentes esponjosas,devoradoras e inflamables.
Se escuchan murmullos de diapositivas inteligentes
puntos fugaces olvidados
enunciados bostezan deícticos
narradores voyeristas atrapados en cuadernos
y el lento correr del reloj de maicillo
Lazaro Valle Uneva, 2010
Porque:
A la luz
de usos
de crisis
de vocales
de corcheas
A usté señor destinatario;
He decidido abrirle alcancías de lata atascadas
corroídas por estrofas pedregosas
Quiero sacarle anclajes a fantasmas de cajones
perversiones de papel
la neurosis corcheteada a la hoja de vida
desliz de tisis en una diálisis
Fumarle constructos enfermos
tabacos calcinados en ceniceros
sumados en ábacos colorados
Cantarle horrendos flujos silábicos
de una radio y su trastornado blues
Volarle los oídos con versos de un arcabuz
y terminar de bruces…
Atornillado en la cruz.
Lazaro Valle Uneva, 2010
de usos
de crisis
de vocales
de corcheas
A usté señor destinatario;
He decidido abrirle alcancías de lata atascadas
corroídas por estrofas pedregosas
Quiero sacarle anclajes a fantasmas de cajones
perversiones de papel
la neurosis corcheteada a la hoja de vida
desliz de tisis en una diálisis
Fumarle constructos enfermos
tabacos calcinados en ceniceros
sumados en ábacos colorados
Cantarle horrendos flujos silábicos
de una radio y su trastornado blues
Volarle los oídos con versos de un arcabuz
y terminar de bruces…
Atornillado en la cruz.
Lazaro Valle Uneva, 2010
martes, 31 de agosto de 2010
Árbol de testosterona
Vestigio de una conexión
camino de pastos alambicados,
desemboca en una lóbrega pradera…
Erguido el árbol de testosterona,
sus fecundos súbditos
se arrodillan ante el tótem.
Coco, 2010
camino de pastos alambicados,
desemboca en una lóbrega pradera…
Erguido el árbol de testosterona,
sus fecundos súbditos
se arrodillan ante el tótem.
Coco, 2010
martes, 24 de agosto de 2010
La cancha
De la mano del papito
de la ventana de la micro
estacionado de cola
llegaron a la cancha
Los de potito y de trasero,
confitado rico el maní
a luca la bandera
tortugas ninjas zorrillos caballos carniceros
una monea’ pa alentar al equipo
Colgados del alambrado
lienzos cuncunas y gárgolas sin camiseta
papeles picados que estallan
cuando se inflan los globos
torres de acero luminosas
las chispas de la bengala sulfurada
Alcohol vociferante
los tablones despiertos
nubes de paragua
colillas calcinadas,
adornan pies empapelados
rollos de cinta salpican la noche
cuando los once corren a la cancha...
el sudor del número en la espalda
los juicios de las tres parcas de negro
puteadas del exitista
lagrimas del sensible pegado a la reja
sembrarán la próxima flor de ilusión
de cuero cubre la radio el tata,
pegado al audífono de la AM.
cuenta los tiempos el Cronos de boina y bufanda cuadrillé…
uñas carcomidas por el alargue
abrazos goleadores
de besos coloridos
sentada la amargura
los pronósticos atropellados
las apuestas en las redes
de oro el recuerdo de las billeteras
historias para el diario
estadísticas para los comentaristas periodistas y taxistas
noventa minutos de memorias colectivas.
Coco, 2010
de la ventana de la micro
estacionado de cola
llegaron a la cancha
Los de potito y de trasero,
confitado rico el maní
a luca la bandera
tortugas ninjas zorrillos caballos carniceros
una monea’ pa alentar al equipo
Colgados del alambrado
lienzos cuncunas y gárgolas sin camiseta
papeles picados que estallan
cuando se inflan los globos
torres de acero luminosas
las chispas de la bengala sulfurada
Alcohol vociferante
los tablones despiertos
nubes de paragua
colillas calcinadas,
adornan pies empapelados
rollos de cinta salpican la noche
cuando los once corren a la cancha...
el sudor del número en la espalda
los juicios de las tres parcas de negro
puteadas del exitista
lagrimas del sensible pegado a la reja
sembrarán la próxima flor de ilusión
de cuero cubre la radio el tata,
pegado al audífono de la AM.
cuenta los tiempos el Cronos de boina y bufanda cuadrillé…
uñas carcomidas por el alargue
abrazos goleadores
de besos coloridos
sentada la amargura
los pronósticos atropellados
las apuestas en las redes
de oro el recuerdo de las billeteras
historias para el diario
estadísticas para los comentaristas periodistas y taxistas
noventa minutos de memorias colectivas.
Coco, 2010
lunes, 9 de agosto de 2010
Otro sueño
Encontré raíces hojas hongos papelillos
amarillos nubarrones rojos soles
bemoles calipsos escuché
chupé el sudor de los hielos
velos del inconciente desaparecieron
torcieronme los venenos etílicos
y al sereno tímido anclaje
el coraje rompió su lastre.
Como un sastre
cosí en los sueños otras normas,
con el organismo despierto
mas de otra forma.
Mi otro sueño son las manos bajo las almohadas
escapando de perseguidores por oscuras calzadas
un tropiezo de una empinada escalera
brazos de madera hacen imposible nadar
vomitar los riñones
gusanos de colores.
“Entra la noche, sale la luz” dijeron los Metallica
pesadillas trae el arenero en sus visitas esporádicas.
Y sádicas,
las paranoias resbalosas
aquella duda peligrosa
el terror contagia
los sueños y su magia
Caja china es el soñar
perderse en un laberinto
volando fuera de los márgenes
imágenes de una Polaroid pegadas con Agorex
los gritos de Money, TV. and sex.
Son los triunfos anhelados
podios de la gloria
recuerdo de esa vieja historia.
Memoria de besos justos
enredarse en sus muslos
besarle los bustos
morder los labios salados
correr junto a ella agazapado…
Coco, 2010
amarillos nubarrones rojos soles
bemoles calipsos escuché
chupé el sudor de los hielos
velos del inconciente desaparecieron
torcieronme los venenos etílicos
y al sereno tímido anclaje
el coraje rompió su lastre.
Como un sastre
cosí en los sueños otras normas,
con el organismo despierto
mas de otra forma.
Mi otro sueño son las manos bajo las almohadas
escapando de perseguidores por oscuras calzadas
un tropiezo de una empinada escalera
brazos de madera hacen imposible nadar
vomitar los riñones
gusanos de colores.
“Entra la noche, sale la luz” dijeron los Metallica
pesadillas trae el arenero en sus visitas esporádicas.
Y sádicas,
las paranoias resbalosas
aquella duda peligrosa
el terror contagia
los sueños y su magia
Caja china es el soñar
perderse en un laberinto
volando fuera de los márgenes
imágenes de una Polaroid pegadas con Agorex
los gritos de Money, TV. and sex.
Son los triunfos anhelados
podios de la gloria
recuerdo de esa vieja historia.
Memoria de besos justos
enredarse en sus muslos
besarle los bustos
morder los labios salados
correr junto a ella agazapado…
Coco, 2010
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