viernes, 15 de abril de 2011

HEMOS VUELTO


Se reabre el blog, esperando mantenerlo actualizado todas las semanas (no prometemos nada, pero lo intentaremos)

martes, 1 de febrero de 2011

Vacaciones

(Imagen de la película Barton Fink)







Estimados visitantes, lectores o curiosos que suelen aparecer por este espacio: Debido a una clara falta de creatividad, falta de motivación, flojera, vacaciones y muchas razones más, se suspende la actividad de este blog hasta nuevo aviso.


Coco

jueves, 23 de diciembre de 2010

Big Bang Big Boom

Nuevo video de Blu. (“an unscientific point of view on the beginning and evolution of life … and how it could probably end.”)

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Tren

Me llegó por ahí un cuento que estaba perdido entre megabytes de carpetas amarillas, entre archivos de letras perdidas. Mejor... lea:

Talvez la vida está llena de colores, talvez. ¿Y qué? Da más para el desastre que pasar frío todos los inviernos. Mejor callo o moriré. Entonces lo hago, no tengo miedo. Después de todo hay un todo, y todos nos vamos, o al menos, la mayoría. Bueno lo haré, odio su nombre; éramos Berto, Mirto y Carto y llegó Surto. Maldito no me agradó desde el principio, desde el comienzo. Y tuvo que entrar al grupo sólo por caerle bien a Mirto. Estoy cansado siguiendo la interminable línea del tren, que nunca pasa. Ni siquiera sé a donde vamos, no importa odio a Surto. Dame el agua. ¡Que mierda! Ahora si que sí, se tomó todo y me muero de sed. No se porque me aparte al otro lado de la línea, quizá para pensar, quizá porque odio a Surto. Tampoco sé si escuché bien o no, pero creí oír a Surto decir que venia el tren… ¡Que idiota! Esta línea no funciona desde hace mucho tiempo. Me está doliendo el corazón y no recuerdo algo, es mi instinto. Es cierto, sí venia el tren, era verdad, estoy nervioso. Lo peor de todo, viene Surto y apoya su mano sobre mi espalda, yo hago un gesto de desacuerdo y aun así la deja sobre mi hombro. Me habla, me habla, no se detiene, y yo sin disimulo, porque ya me aburrí, sí ya me harté, no aguanto más el cinismo, le doy esas respuestas tajantes que evitan respuestas y preguntas, en tono cortante, desafiante y atrevido. El no entiende nada y continua, mientras lo hace el tren también, y yo ya no escucho ni logro entender lo que dice, mucho mejor. Serían dos metros la distancia para que el tren nos alcance. Impulsivamente ocurre un acto inmediato en mí, empujo a Surto, el tren lo extermina en un instante, lo hace pedazos, es horrible a mis ojos de niño, pero soy feliz. Me quedo parado mirando y disfrutando como las ruedas siguen pasando por los trozos que quedaron bajo el tren, soy más feliz. El tren no se termina nunca, maldito tren, quiero poder mirar para el otro lado las caras de espanto y terror de mis mejores amigos. Por fin se me fue ese pálpito en mi corazón, ahora estoy tranquilo, recuerdo todo. Simplemente era que odiaba a Surto, pero ya no, ahora no tiene sentido, estoy aun más tranquilo, que felicidad. Me siento observado, mis amigos me miran sin poder creer que ocurrió, y yo feliz por dentro y por fuera, y repito: sin disimulo y ahora con descaro. Bueno ahora solo queda esperar a que vengan y me culpen de homicidio, ese acto típico y cotidiano de la vida, pero no me importa, ya no odio a Surto, estoy tranquilo y feliz. Si me dan la pena de muerte no importa, callo o moriré. Igual aun creo que existe un todo y todos nos vamos, o al menos la mayoría, Surto fue uno y ya no lo odio.

James, 2006

jueves, 18 de noviembre de 2010

Ponencia: Kutxi Romero, de rockero a poeta

“¿Qué otra cosa podía haber sido un tipo como Kutxi sino un poeta de mierda en un lugar en el que cuando el mismo dios en calzoncillos falla un penalti le escarnian con un ¡Dedícate a la poesía!?”
Patxi Irurzun, Prólogo de Sumidero



Poemas escogidos

1.-
Poeta
Junta las manos y espera,
no tardarán en llegar las despedidas,
los adioses que desconoces y temes,
se irán como vinieron las alegrías y desdichas,
por la puerta del balcón,
por cualquier ventana,
en medio del más placentero de los besos,
transformando un orgasmo brutal en el más grande sinsentido
de tu vida,
¿y entonces que harás?,
dime, romántico de corazones perdidos,
dime, bufón, marioneta de mil almas,
tú, que te autodenominas poeta,
¿qué harás con tus versos sin su olor, sin su piel?,
¿acaso mitigarán el dolor de los que no quieren escucharlos?,
ojalá revienten en tu boca,
ojalá te ahoguen la soledad y el abandono salidos
de tu propia tinta, de tu propio papel,
porque como tu bien sabes,
los poetas no podéis dar nada, solamente palabras,
para que podamos saborear vuestras insulsas experiencias,
la falacia, la mentira de vuestras vidas,
sin la calidez del amor sois menos que nada,
igual que los demás mortales,
así pues fallece en tu palabra,
llora en soledad,
conoce al fin el dolor,
poeta.

2.-
Me gusta observar
A los poetas
Enhebrándose
Despiojándose
Mutuamente
Escuchar sus burdas rimas
Como el crepitar de televisores
Sus egos mastodónticos
Aferrados a sus falos erectos
Me gusta disparar
Mi mente enferma
Como una bala de cañón
Entre sus ojos
Para después
Dormir
Placenteramente
Con el estúpido sonreír
De las lombrices.

José Carlos Romero Lorente o Kutxi Romero, como se le conoce popularmente, es un cantante y músico del grupo de rock español Marea. Este conjunto lleva varios años en la escena musical y se ha ganado su espacio dentro del mundo del rock y la música española. Por ejemplo, el año que vinieron a Chile llenaron por dos días el local en el que tocaron (se tuvieron que realizar dos recitales para abastecer la gran demanda de público que esperaba disfrutar de su espectáculo), demostrando la popularidad de la banda. No obstante, esta ponencia se centrará en otra faceta del ya mencionado músico, que es la poesía.
Su obra poética está centrada en tres libros de poemas que datan de 1999 a 2003. Además, recientemente, fue publicado un libro que recopila los tres anteriores en uno llamado León manso come mierda (2004), antología que se usó para este trabajo. A pesar de poseer una gran cantidad de poemas, aquí se analizaran dos: uno del primer libro (1999) conocido como “Poeta” y el otro, que no lleva nombre, del último libro (2003).

jueves, 21 de octubre de 2010

Recién impreso

Para ventilar los aires (un rato) de la letra dictatorial de quién suele escribir en este espacio, presento un pequeño cuento, de un pequeño personaje, de una gran personalidad que esperemos sea acorde a su talento narrativo y, a la vez, sea de su agrado estimado lector. Ahora, lo invito a leer:


Recién impreso


Rubén solía levantarse temprano los fines de semana. A eso de las ocho ya estaba en la calle elongando un poco para realizar su habitual trote matutino.
Hoy llego hasta la virgen. -se dijo a si mismo- Si total salí temprano y pa cuando llegue van a estar todos recién despertando.

Así comenzó su recorrido rumbo arriba del Cerro San Cristóbal, entre autos que subían y bajaban y decenas de ciclistas y corredores que disimulaban su edad mediante disfraces ad hoc y posturas pseudo profesionales.

Esta actividad realmente lo revitalizaba. “Nada mejor que escapar de los escritorios y de las tenidas formales exageradas comenzando el fin de semana quemando calorías y botando el estrés acumulado”, decía.

Al llegar frente a la imponente estatua de la (santísima) Virgen María decidió darse un descanso. Tenía buena vista y se encontraba a un par de metros del supuesto mejor vendedor de mote con huesillos de la capital. Mmmm, refrescante, pensó.

Ya con las energías de vuelta decidió emprender el camino de regreso. Cerca de donde se encuentra ubicado el jardín japonés comenzó a escuchar ruidos y sirenas a la distancia.
¿Será un viejo que no se la pudo y terminó con un ataque al corazón? Se preguntó.
Al llegar abajo interrogó a uno de los porteros de la entrada acerca de lo ocurrido, solo para salir de las dudas.
-Un viejo e mierda que parece que empujo a un cabrito chico a la jaula de los leones en el zoológico, le dijo el viejo.
-Pero eso es horrible, dijo Rubén. ¿Sabe la razón?
-Lo que alcancé a escuchar fue que habían realizado un descubrimiento con los osos polares.
-Y eso que tiene que ver, respondió.
-Fue lo que escuché le dijo el portero.

Ya camino a su casa, Rubén solo pensaba en lo torcido que estaba el mundo y en la tontería que había escuchado de la boca del portero.

Al llegar a su propiedad, entró a la cocina, se preparó unas tostadas, tomó el diario y fue a su pieza. Para su sorpresa, ya todos los niños estaban despiertos y acurrucados en su cama peleando por el control remoto del televisor.

-¿Como estuvo el ejercicio?
-Bien, pero la mañana fue bastante extraña.
-Descansa y lee tu diario.
-Con este ruido es imposible.
-¡Niños, cállense!. Dejen a su papá leer el diario tranquilo. ¿Hay alguna noticia que importe mi amor?
-Nada.
-¿Qué pasó con el dinosaurio del Mapocho?
-Se murió parece.

Matías Charlín, 2010

martes, 19 de octubre de 2010

Cuatro estaciones

CUATRO ESTACIONES

I.

La vieja de vestido negro,
maniobra su filosa tijera
y la lista interminable
sujetos aferrados al papel
sabrá ella cuando se corta uno de esos hilos.

Y el hilo
no se pierde solitario.

Se le resquebraja el ánima
a la familia unida
o al quiltro de orejas gachas,
cuando cae la más linda de sus niñas
y el más ermitaño vagabundo.

Filosa noticia
acuchilla
lloran los poros desde los huesos.
No hay nombre para los padres que perdieron un retoño
ni para la cruz que se carga después de tamaña derrota.
Lo sabe el viudo
la huérfana
que la mierda se come fría
y se traga lentamente.

Maldita llamada,
qué daríamos por no contestarla.
cuánto supurará y arderá
la costra en esa herida.

II.

Pegados al asa los dedos
tiesos los nudillos
y el paso:
uno dos.

La lágrima estalla en el piso
ácido humo de velas
bancas de madera,
los lutos sentados
con sus corbatas
zapatos lustrados
y sus vestidos lóbregos.
El crucificado observa desde la muralla.

Cielo dice el clérigo
el abrigo del amigo un pésame
y por el pasillo de lloronas otra vez los tacones:
uno dos.

Depositan la madera,
la flor cortada de raíz
en la limusina a la que ninguna estrella quiso subir.

Después,
la fila de intermitentes
a la pradera dirige su valle de lágrimas.

III.

Uno dos, uno dos
los tacones musicales en el cemento
acompañan la sinfonía
Ave Marías de pañuelitos desechables
Padre Nuestros de mocos aguachentos
Y mastican todo con unas Glorias saladas

La carroza de pétalos coloridos
recorre la calles y avenidas
y los lutos tras de ella
van rumiando su amargura.

La niña con un alba rosa en la derecha,
aferrada la izquierda a la madre ahogada en dolor.

Los vecinos saludan
con lirios y molinetes bailarines
esperan a un nuevo inquilino.
Corean al unísono:
“Polvo eres y en polvo te convertirás”.

IV.

No hay hilo que remiende los jirones.
El caminar del calendario
cicatriza la erosión.
Confiará en sus plegarias
en la pastilla de la mañana
para vencer (o empatarle)
a la pesada sabana
y levantarse como un Lázaro ojeroso.

Abraza la memoria
el collage de años dorados
el aleteo de cada mariposa,
esperando ser protagonista

de las cuatro estaciones.


Coco, original 2010
editado: 2020