¿Dónde dice: Se busca poeta, buena remuneración?
El lado oscuro del corazón, Eliseo Subiela (1992)
Una araña tigre de patas flacas y peludas. Con el cuerpo manchado y pequeño. Crea telas invisibles que se pegan en las murallas, en los rincones polvorientos donde pueda atrapar a esas moscas casi invisibles o esas arañas menores, bastante ágiles y venenosas pero de poca astucia, que le sirven de alimento. Así también, rayo cuadernos y papeles con garabatos ilegibles. Los traduzco, para después traspasarlos a esa oscura máquina en forma de L y pantalla luminosa, ese genio inválido que debo enchufar a la red eléctrica para que no se desmaye. Ahí serán parte de una colección de documentos ordenados alfabéticamente, una mazamorra de letras y códigos altamente configurados que uso como carnada. Después, estas carnadas las amarro en anzuelos y redes sociales de nylon que dejo flotar libremente en las densas aguas del internet. Finalmente espero a que algún pececillo muerda esos señuelos y caiga en la trampa para que yo pueda alimentar mi hambriento ego.
Sucede también, es muy posible, un riesgo que elegí correr, que se pierdan entre las infinitas corrientes de mensajes, hundiéndose hasta tocar un fondo tan lúgubre y lóbrego, que ni el más submarino de los buscadores podrá encontrar.
Mi consuelo es ser como ese viejo salao y lanzarme al mar por no se cuantos días, tostarme el mate con el calor del sol y un letárgico aburrimiento, para no pescar más que una historia que contarle a algún muchacho soñador que siga la misma senda.
Coco,2012.
jueves, 5 de enero de 2012
Colación
Dos hombres sentados en una banca en una plaza pública a las 2 pm.
- Sube el tabaco, la bencina, las pastillas, la leche, la lechuga…
- ¿Ah? ¿Como dijo?
- Sube el metro, los porotos, las lentejas y el arroz…
- ¿Qué?
- Y este libro que tengo en mi mano es más barato que la servilleta que cubría el pan que está comiendo
- ¿De qué me está hablando?
- No sabe usted como se desvalorizan las letras.
- ¿Yo a usted lo conozco?
- He visto libracos de muchos sabores a menor precio que una Coca-Cola de litro y medio.
- No le entiendo una sola palabra.
- Una imagen vale más que dos trillones de palabras.
- Usted lo ha dicho
- Sube el tabaco, la bencina, las pastillas, la leche, la lechuga…
- ¿Ah? ¿Como dijo?
- Sube el metro, los porotos, las lentejas y el arroz…
- ¿Qué?
- Y este libro que tengo en mi mano es más barato que la servilleta que cubría el pan que está comiendo
- ¿De qué me está hablando?
- No sabe usted como se desvalorizan las letras.
- ¿Yo a usted lo conozco?
- He visto libracos de muchos sabores a menor precio que una Coca-Cola de litro y medio.
- No le entiendo una sola palabra.
- Una imagen vale más que dos trillones de palabras.
- Usted lo ha dicho
Pueri: Ubi sunt?
A mis hermanos
¿Quién escribirá sobre aquellas luchas interminables en el sofá-cama? ¿Y la cazuela del domingo? ¿Y el bigote de Nesquik? ¿Y que el 97 lo ganamos todo con un Brasil más mítico y virtual que el de Zagallo? ¿Sabrán esos viejos de allá que inspiraron cuanta fortaleza y ataque sorpresa fue representada con Legos coloridos por niños de acá? ¿Volarán armados del poder supremo a esa batalla? ¿Se sabrán la flauta del primer castillo? ¿Llevarán con orgullo esos parches del pantalón manchados con pasto? ¿Correrán hasta que se caiga la noche todas las pelotas? ¿Pedirán maní en el entretiempo? ¿Sudarán de nervio cuando deban lanzar, desde la última línea del tirigane, ese Cirilo, ese Torito o la más foto-cromada bolita? ¿Quién grabará por ambos lados del casete? ¿Y quién chucha lanzará la espada cuando nos vayamos?
¿Quién escribirá sobre aquellas luchas interminables en el sofá-cama? ¿Y la cazuela del domingo? ¿Y el bigote de Nesquik? ¿Y que el 97 lo ganamos todo con un Brasil más mítico y virtual que el de Zagallo? ¿Sabrán esos viejos de allá que inspiraron cuanta fortaleza y ataque sorpresa fue representada con Legos coloridos por niños de acá? ¿Volarán armados del poder supremo a esa batalla? ¿Se sabrán la flauta del primer castillo? ¿Llevarán con orgullo esos parches del pantalón manchados con pasto? ¿Correrán hasta que se caiga la noche todas las pelotas? ¿Pedirán maní en el entretiempo? ¿Sudarán de nervio cuando deban lanzar, desde la última línea del tirigane, ese Cirilo, ese Torito o la más foto-cromada bolita? ¿Quién grabará por ambos lados del casete? ¿Y quién chucha lanzará la espada cuando nos vayamos?
sábado, 24 de diciembre de 2011
Corto: Los últimos días
Me llegó por ahí este corto creado por alumnos de la Universidad Católica, dirigido por Michelle Barril. Además, la música es creada por Hecho a Mano, gran grupo amigo de este espacio.
Vea y júzguelo:
Aprovecho de dejarles también la página de Hecho a Mano para que conozca un grupo de rap que crece a pasos agigantados:
MYSPACE HECHO A MANO
Vea y júzguelo:
Aprovecho de dejarles también la página de Hecho a Mano para que conozca un grupo de rap que crece a pasos agigantados:
MYSPACE HECHO A MANO
lunes, 19 de diciembre de 2011
Reeescritura
Que el verso sea buscado en Google
Que navegue en las redes y le den un “me gusta”
(nó lé vállá á pónér níúna fáltá dé hórtógráfíá)
Estamos en el caos de los ciclos:
Cada año el pos se come la modernidá…
Guanacos y zorrillos cuidan el zoologico
La educación por el suelo y el cobre por el $ielo
Todavía rugen los ecos del Mirage en la tele.
El transantiasco serpentea al ritmo del reggaetón
Los autos bajan por Costanera pos hombre!
Y la mano de obra sube pé huevón!
Se nos quema el globo y todavía hay (weones)
que escribimos en papel.
Los músculos son un negocio rentable,
bailando hasta abajo.
Imitamos imitadores,
litter-atura reciclable.
¿Dónde venden esa mermelada de rosas?
Debo untarla en mi poema.
El poeta está en Youtube.
Al poETA lo persigue la poeCIA.
El poeta está en extinción.
Coco,2011
Para mayor información ruego estimado lector: en orden, haga clic en los siguientes links y lea con atención lo que encuentre en ellos.
Arte poética de Vicente Huidobro
Ars poetique de Rodrigo Lira
Que navegue en las redes y le den un “me gusta”
(nó lé vállá á pónér níúna fáltá dé hórtógráfíá)
Estamos en el caos de los ciclos:
Cada año el pos se come la modernidá…
Guanacos y zorrillos cuidan el zoologico
La educación por el suelo y el cobre por el $ielo
Todavía rugen los ecos del Mirage en la tele.
El transantiasco serpentea al ritmo del reggaetón
Los autos bajan por Costanera pos hombre!
Y la mano de obra sube pé huevón!
Se nos quema el globo y todavía hay (weones)
que escribimos en papel.
Los músculos son un negocio rentable,
bailando hasta abajo.
Imitamos imitadores,
litter-atura reciclable.
¿Dónde venden esa mermelada de rosas?
Debo untarla en mi poema.
El poeta está en Youtube.
Al poETA lo persigue la poeCIA.
El poeta está en extinción.
Coco,2011
Para mayor información ruego estimado lector: en orden, haga clic en los siguientes links y lea con atención lo que encuentre en ellos.
Arte poética de Vicente Huidobro
Ars poetique de Rodrigo Lira
Ideal
El poeta ideal
Conocerá verbos de la cuarta terminación
como: color, error y sabor.
Limpiará el piñén
de los vidrios de su pecho
Sacudirá el polvo
de las estanterías de su mente
Sacará brillo, con saliva y calcetín viejo,
a los trofeos de su espalda
Mesclará con tinta
con tinto
contento, el petróleo de su pluma
Usará sus verSOS
-en caso de emergencia-
hasta que llegue el auxilio.
Coco, 2011
Conocerá verbos de la cuarta terminación
como: color, error y sabor.
Limpiará el piñén
de los vidrios de su pecho
Sacudirá el polvo
de las estanterías de su mente
Sacará brillo, con saliva y calcetín viejo,
a los trofeos de su espalda
Mesclará con tinta
con tinto
contento, el petróleo de su pluma
Usará sus verSOS
-en caso de emergencia-
hasta que llegue el auxilio.
Coco, 2011
jueves, 15 de diciembre de 2011
El amor y el fútbol
"Del fútbol" presenta un cuento que deja con la piel de gallina, dos locas pasiones del ser humano, el amor y el fútbol, unidas por la pluma del escritor de El secreto de tus ojos. Agradecimientos a la romántica bohemia Javi Barrientos que me reveló esta joya.
Una Sonrisa Exactamente así - Eduardo Sacheri
Hasta ahora sonreíste siete veces. Por supuesto que las tengo contadas. Hace un rato increíblemente largo que vengo mareándote con mis palabras, por estrategia o por desesperación, y verte sonreír es –me parece- la única huella que puede llegar a indicarme si voy bien o si estoy perdido.
La primera fue la más fácil. Las difíciles fueron desde la segunda en adelante. Tu primera sonrisa fue automática, impersonal. Fue un reflejo de la mía. Casi un acto de imitación involuntaria. Un tipo joven se acerca a tu mesa, se te planta adelante y te dice “hola” mientras sonríe y vos, que estabas absorta mirando hacia fuera, hacia la calle, volvés de tu limbo y contestás aquella sonrisa con una igual, o parecida.
A partir de entonces las cosas se complicaron. Fue mucho más difícil conseguir que soltaras la segunda. Porque este desconocido que era –que sigo siendo- yo, sin dejar de sonreír, te pidió permiso para ocupar la silla vacía de tu mesa. Unos minutos –prometí-, no demasiados. Un rato, porque tenía que decirte algo. Entonces de tu rostro se fue aquella sonrisa, la primera, la del reflejo o el saludo, la que era nada más que un eco de la mía. Y en su lugar quedaron la extrañeza, la incertidumbre, las cejas un poco fruncidas, un ápice de temor. ¿Qué quería este desconocido? ¿De dónde lo habían sacado?
Una Sonrisa Exactamente así - Eduardo Sacheri
Hasta ahora sonreíste siete veces. Por supuesto que las tengo contadas. Hace un rato increíblemente largo que vengo mareándote con mis palabras, por estrategia o por desesperación, y verte sonreír es –me parece- la única huella que puede llegar a indicarme si voy bien o si estoy perdido.
La primera fue la más fácil. Las difíciles fueron desde la segunda en adelante. Tu primera sonrisa fue automática, impersonal. Fue un reflejo de la mía. Casi un acto de imitación involuntaria. Un tipo joven se acerca a tu mesa, se te planta adelante y te dice “hola” mientras sonríe y vos, que estabas absorta mirando hacia fuera, hacia la calle, volvés de tu limbo y contestás aquella sonrisa con una igual, o parecida.
A partir de entonces las cosas se complicaron. Fue mucho más difícil conseguir que soltaras la segunda. Porque este desconocido que era –que sigo siendo- yo, sin dejar de sonreír, te pidió permiso para ocupar la silla vacía de tu mesa. Unos minutos –prometí-, no demasiados. Un rato, porque tenía que decirte algo. Entonces de tu rostro se fue aquella sonrisa, la primera, la del reflejo o el saludo, la que era nada más que un eco de la mía. Y en su lugar quedaron la extrañeza, la incertidumbre, las cejas un poco fruncidas, un ápice de temor. ¿Qué quería este desconocido? ¿De dónde lo habían sacado?
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