jueves, 18 de noviembre de 2010

Ponencia: Kutxi Romero, de rockero a poeta

“¿Qué otra cosa podía haber sido un tipo como Kutxi sino un poeta de mierda en un lugar en el que cuando el mismo dios en calzoncillos falla un penalti le escarnian con un ¡Dedícate a la poesía!?”
Patxi Irurzun, Prólogo de Sumidero



Poemas escogidos

1.-
Poeta
Junta las manos y espera,
no tardarán en llegar las despedidas,
los adioses que desconoces y temes,
se irán como vinieron las alegrías y desdichas,
por la puerta del balcón,
por cualquier ventana,
en medio del más placentero de los besos,
transformando un orgasmo brutal en el más grande sinsentido
de tu vida,
¿y entonces que harás?,
dime, romántico de corazones perdidos,
dime, bufón, marioneta de mil almas,
tú, que te autodenominas poeta,
¿qué harás con tus versos sin su olor, sin su piel?,
¿acaso mitigarán el dolor de los que no quieren escucharlos?,
ojalá revienten en tu boca,
ojalá te ahoguen la soledad y el abandono salidos
de tu propia tinta, de tu propio papel,
porque como tu bien sabes,
los poetas no podéis dar nada, solamente palabras,
para que podamos saborear vuestras insulsas experiencias,
la falacia, la mentira de vuestras vidas,
sin la calidez del amor sois menos que nada,
igual que los demás mortales,
así pues fallece en tu palabra,
llora en soledad,
conoce al fin el dolor,
poeta.

2.-
Me gusta observar
A los poetas
Enhebrándose
Despiojándose
Mutuamente
Escuchar sus burdas rimas
Como el crepitar de televisores
Sus egos mastodónticos
Aferrados a sus falos erectos
Me gusta disparar
Mi mente enferma
Como una bala de cañón
Entre sus ojos
Para después
Dormir
Placenteramente
Con el estúpido sonreír
De las lombrices.

José Carlos Romero Lorente o Kutxi Romero, como se le conoce popularmente, es un cantante y músico del grupo de rock español Marea. Este conjunto lleva varios años en la escena musical y se ha ganado su espacio dentro del mundo del rock y la música española. Por ejemplo, el año que vinieron a Chile llenaron por dos días el local en el que tocaron (se tuvieron que realizar dos recitales para abastecer la gran demanda de público que esperaba disfrutar de su espectáculo), demostrando la popularidad de la banda. No obstante, esta ponencia se centrará en otra faceta del ya mencionado músico, que es la poesía.
Su obra poética está centrada en tres libros de poemas que datan de 1999 a 2003. Además, recientemente, fue publicado un libro que recopila los tres anteriores en uno llamado León manso come mierda (2004), antología que se usó para este trabajo. A pesar de poseer una gran cantidad de poemas, aquí se analizaran dos: uno del primer libro (1999) conocido como “Poeta” y el otro, que no lleva nombre, del último libro (2003).

jueves, 21 de octubre de 2010

Recién impreso

Para ventilar los aires (un rato) de la letra dictatorial de quién suele escribir en este espacio, presento un pequeño cuento, de un pequeño personaje, de una gran personalidad que esperemos sea acorde a su talento narrativo y, a la vez, sea de su agrado estimado lector. Ahora, lo invito a leer:


Recién impreso


Rubén solía levantarse temprano los fines de semana. A eso de las ocho ya estaba en la calle elongando un poco para realizar su habitual trote matutino.
Hoy llego hasta la virgen. -se dijo a si mismo- Si total salí temprano y pa cuando llegue van a estar todos recién despertando.

Así comenzó su recorrido rumbo arriba del Cerro San Cristóbal, entre autos que subían y bajaban y decenas de ciclistas y corredores que disimulaban su edad mediante disfraces ad hoc y posturas pseudo profesionales.

Esta actividad realmente lo revitalizaba. “Nada mejor que escapar de los escritorios y de las tenidas formales exageradas comenzando el fin de semana quemando calorías y botando el estrés acumulado”, decía.

Al llegar frente a la imponente estatua de la (santísima) Virgen María decidió darse un descanso. Tenía buena vista y se encontraba a un par de metros del supuesto mejor vendedor de mote con huesillos de la capital. Mmmm, refrescante, pensó.

Ya con las energías de vuelta decidió emprender el camino de regreso. Cerca de donde se encuentra ubicado el jardín japonés comenzó a escuchar ruidos y sirenas a la distancia.
¿Será un viejo que no se la pudo y terminó con un ataque al corazón? Se preguntó.
Al llegar abajo interrogó a uno de los porteros de la entrada acerca de lo ocurrido, solo para salir de las dudas.
-Un viejo e mierda que parece que empujo a un cabrito chico a la jaula de los leones en el zoológico, le dijo el viejo.
-Pero eso es horrible, dijo Rubén. ¿Sabe la razón?
-Lo que alcancé a escuchar fue que habían realizado un descubrimiento con los osos polares.
-Y eso que tiene que ver, respondió.
-Fue lo que escuché le dijo el portero.

Ya camino a su casa, Rubén solo pensaba en lo torcido que estaba el mundo y en la tontería que había escuchado de la boca del portero.

Al llegar a su propiedad, entró a la cocina, se preparó unas tostadas, tomó el diario y fue a su pieza. Para su sorpresa, ya todos los niños estaban despiertos y acurrucados en su cama peleando por el control remoto del televisor.

-¿Como estuvo el ejercicio?
-Bien, pero la mañana fue bastante extraña.
-Descansa y lee tu diario.
-Con este ruido es imposible.
-¡Niños, cállense!. Dejen a su papá leer el diario tranquilo. ¿Hay alguna noticia que importe mi amor?
-Nada.
-¿Qué pasó con el dinosaurio del Mapocho?
-Se murió parece.

Matías Charlín, 2010

martes, 19 de octubre de 2010

Cuatro estaciones

CUATRO ESTACIONES

I.

La vieja de vestido negro,
maniobra su filosa tijera
y la lista interminable
sujetos aferrados al papel
sabrá ella cuando se corta uno de esos hilos.

Y el hilo
no se pierde solitario.

Se le resquebraja el ánima
a la familia unida
o al quiltro de orejas gachas,
cuando cae la más linda de sus niñas
y el más ermitaño vagabundo.

Filosa noticia
acuchilla
lloran los poros desde los huesos.
No hay nombre para los padres que perdieron un retoño
ni para la cruz que se carga después de tamaña derrota.
Lo sabe el viudo
la huérfana
que la mierda se come fría
y se traga lentamente.

Maldita llamada,
qué daríamos por no contestarla.
cuánto supurará y arderá
la costra en esa herida.

II.

Pegados al asa los dedos
tiesos los nudillos
y el paso:
uno dos.

La lágrima estalla en el piso
ácido humo de velas
bancas de madera,
los lutos sentados
con sus corbatas
zapatos lustrados
y sus vestidos lóbregos.
El crucificado observa desde la muralla.

Cielo dice el clérigo
el abrigo del amigo un pésame
y por el pasillo de lloronas otra vez los tacones:
uno dos.

Depositan la madera,
la flor cortada de raíz
en la limusina a la que ninguna estrella quiso subir.

Después,
la fila de intermitentes
a la pradera dirige su valle de lágrimas.

III.

Uno dos, uno dos
los tacones musicales en el cemento
acompañan la sinfonía
Ave Marías de pañuelitos desechables
Padre Nuestros de mocos aguachentos
Y mastican todo con unas Glorias saladas

La carroza de pétalos coloridos
recorre la calles y avenidas
y los lutos tras de ella
van rumiando su amargura.

La niña con un alba rosa en la derecha,
aferrada la izquierda a la madre ahogada en dolor.

Los vecinos saludan
con lirios y molinetes bailarines
esperan a un nuevo inquilino.
Corean al unísono:
“Polvo eres y en polvo te convertirás”.

IV.

No hay hilo que remiende los jirones.
El caminar del calendario
cicatriza la erosión.
Confiará en sus plegarias
en la pastilla de la mañana
para vencer (o empatarle)
a la pesada sabana
y levantarse como un Lázaro ojeroso.

Abraza la memoria
el collage de años dorados
el aleteo de cada mariposa,
esperando ser protagonista

de las cuatro estaciones.


Coco, original 2010
editado: 2020

viernes, 10 de septiembre de 2010

Retrato después de almuerzo (o después de la una)

Me he sentado en el pasto,
hierba amarilla calcinada.
La verdosa sombra
de los árboles calvos
está mojada y barrosa.

Alimentos en cajas son plastificados,
ondeados en micros.
Juguetes metálicos, colillas con rouge
ladridos de ladrillo
cacareos y chismografías

De cueros chaquetas
lanas bordadas y guitarras cuadrillé
boinas de versos alternativos
mapas de letras corcheteadas
y silba la fotocopiadora trabajólica.
Montañas tamaño carta y oficio
anaqueles analfabetos
bolsas de humo reciclables.

Y el minutero avanza…
Esperando están las mesas
a las mochilas con piernas
a los ceñidos jeans con poto
a los tacones sonoros martillando las baldosas
a los escupos azules y verborreas voladoras
a las mentes esponjosas,devoradoras e inflamables.

Se escuchan murmullos de diapositivas inteligentes
puntos fugaces olvidados
enunciados bostezan deícticos
narradores voyeristas atrapados en cuadernos
y el lento correr del reloj de maicillo


Lazaro Valle Uneva, 2010

Porque:

A la luz
de usos
de crisis
de vocales
de corcheas
A usté señor destinatario;
He decidido abrirle alcancías de lata atascadas
corroídas por estrofas pedregosas
Quiero sacarle anclajes a fantasmas de cajones
perversiones de papel
la neurosis corcheteada a la hoja de vida
desliz de tisis en una diálisis
Fumarle constructos enfermos
tabacos calcinados en ceniceros
sumados en ábacos colorados
Cantarle horrendos flujos silábicos
de una radio y su trastornado blues
Volarle los oídos con versos de un arcabuz
y terminar de bruces…
Atornillado en la cruz.


Lazaro Valle Uneva, 2010

martes, 31 de agosto de 2010

Árbol de testosterona

Vestigio de una conexión
camino de pastos alambicados,
desemboca en una lóbrega pradera…
Erguido el árbol de testosterona,
sus fecundos súbditos
se arrodillan ante el tótem.

Coco, 2010

martes, 24 de agosto de 2010

La cancha

De la mano del papito
de la ventana de la micro
estacionado de cola
llegaron a la cancha

Los de potito y de trasero,
confitado rico el maní

a luca la bandera
tortugas ninjas zorrillos caballos carniceros
una monea’ pa alentar al equipo

Colgados del alambrado
lienzos cuncunas y gárgolas sin camiseta
papeles picados que estallan
cuando se inflan los globos
torres de acero luminosas
las chispas de la bengala sulfurada

Alcohol vociferante
los tablones despiertos
nubes de paragua
colillas calcinadas,
adornan pies empapelados
rollos de cinta salpican la noche
cuando los once corren a la cancha...

el sudor del número en la espalda
los juicios de las tres parcas de negro
puteadas del exitista
lagrimas del sensible pegado a la reja
sembrarán la próxima flor de ilusión
de cuero cubre la radio el tata,
pegado al audífono de la AM.
cuenta los tiempos el Cronos de boina y bufanda cuadrillé…

uñas carcomidas por el alargue
abrazos goleadores
de besos coloridos
sentada la amargura
los pronósticos atropellados
las apuestas en las redes
de oro el recuerdo de las billeteras
historias para el diario
estadísticas para los comentaristas periodistas y taxistas
noventa minutos de memorias colectivas.

Coco, 2010